Dr. Pedro González, EMVZ Marcela Navarrete
¿Qué tan desafiante es el trabajo calesero para los caballos de Mérida?
Para responder con datos y no con percepciones, analizamos las rutas, los tiempos de trabajo y las condiciones ambientales en las que trabajan durante la temporada de lluvias (1). Con GPS se midió a 33 caballos, registrando las distancias recorridas, la duración de cada viaje, los periodos de descanso y las condiciones climáticas.
Encontramos que cada recorrido mide 5 km y dura en promedio 47 minutos. Algunos caballos realizaron un máximo de seis viajes por jornada, lo que representó cerca de cinco horas de trabajo, con descansos de entre una y ocho horas entre trayectos. Además, trabajaban dos días consecutivos y descansaban el tercero. La carga total, incluyendo el peso de la calesa, el cochero y los pasajeros, rondaba los 700 kilos, muy por debajo de la capacidad de arrastre (5,000 kilos) que puede alcanzar un caballo de estas características.
Durante el trabajo no se ofrecía agua ni alimento, ya que la hidratación y la comida se proporcionaban después, en los predios donde descansaban. Para protegerlos del sol se emplearon árboles o sombrillas, y existía una regulación interna que limitaba el número de recorridos diarios. En cuanto al esfuerzo efectuado, las jornadas y distancias observadas se mantuvieron dentro de los parámetros considerados seguros.
Se propusieron pequeños ajustes en el manejo, sobre todo en la hidratación, ya que pequeñas cantidades de agua fresca en intervalos regulares podrían ser más adecuadas, especialmente en climas cálidos como el de Mérida. Bajo las condiciones observadas, el trabajo de los caballos caleseros se mantiene dentro de límites fisiológicos normales y no representa un riesgo para su bienestar.
¿Muestran signos de estrés o sufrimiento durante el trabajo?
¿Se muestran estresados o sufriendo durante el trabajo? Más allá de medir distancias o pesos, era necesario saber si durante su jornada los animales mostraban señales de incomodidad, estrés o dolor. Para ello, registramos y analizamos las conductas en 24 caballos mientras tiraban de sus calesas (2).
Durante tres meses se registraron observaciones de 66 recorridos, constatando que miden alrededor de 5 kilómetros cada uno. Estos recorridos se realizaron entre las 6 de la tarde y las 8 de la noche, con una temperatura ambiente de 35 °C y 44 % de humedad. Evaluamos de manera particular cinco comportamientos que pueden indicar malestar: mover repetidamente la cabeza, morder el aire o las riendas, golpear el suelo, cojera y vocalizaciones anormales.
Como resultado, encontramos que ningún caballo emitió sonidos fuera de lo normal y tampoco se observó cojera. La mayoría de los caballos trabajó sin mostrar signos de incomodidad. La única conducta registrada fue el movimiento de cabeza, observado en el 25 % de los recorridos (ojo: no en el 25 % de los caballos), lo cual indica incomodidad leve. Esta conducta apareció sobre todo cuando los caballos esperaban quietos antes de comenzar el recorrido.
Dicho tipo de movimiento es una respuesta natural a la inmovilidad o a la impaciencia (se aburren) y también se presenta en caballos estabulados. En general, la baja frecuencia de conductas de incomodidad indica que los caballos caleseros de Mérida que estudiamos se encuentran adaptados al trabajo y mantienen un estado físico y emocional estable.
Por supuesto, todo es mejorable, por lo que en este estudio recomendamos evitar tener al caballo “estacionado” sin moverse por más de una hora; es decir, darle oportunidad de moverse, caminar y relajarse.
¿Cómo descansan los caballos tras un día de trabajo?
¿Cómo descansan en la noche tras un día de trabajo? Verlos descansar es tan importante como verlos trabajar. Con esto en mente, entre enero y marzo de 2021 analizamos las condiciones de los lugares donde duermen, siguiendo las recomendaciones de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMS/OIE).
Evaluamos el espacio disponible, la ventilación, la limpieza, la cobertura del techo y el contacto visual con otros caballos, aspecto importante debido a que se trata de animales altamente sociables. También se revisó su salud general mediante un examen veterinario completo que evalúa 40 características físicas. Asimismo, analizamos las expresiones faciales durante ocho horas continuas por la noche, tomando miles de fotografías automáticas mediante cámaras ocultas.
Para este estudio utilizamos nueve caballos caleseros en activo, todos evaluados tras un día de trabajo, es decir, no en su día de descanso (3).
Los resultados mostraron que la mayoría de los caballos presentaron excelente condición física y buenos espacios de descanso, amplios, limpios y bien ventilados. Todos los caballos podían moverse libremente, echarse o mantener contacto visual con sus compañeros, algo esencial para su bienestar. Solo se detectaron pequeños detalles susceptibles de mejora, como algunos pisos húmedos o áreas con menos sombra, sin que comprometieran su confort.
En cuanto a las expresiones faciales, se clasificaron en tres categorías: positivas, neutras y negativas. En promedio por hora, se registraron quince expresiones neutras, seis positivas y solo dos negativas asociadas a agonismo. El agonismo o las amenazas entre caballos son conductas normales en una especie social.
Los gestos asociados al dolor, como tensión facial o labios apretados, fueron prácticamente inexistentes. En cambio, las orejas relajadas y las posturas tranquilas fueron los signos más frecuentes, indicando descanso y relajación. Las expresiones faciales mostraron movimientos normales durante el sueño y no reflejaron ni dolor ni incomodidad, lo que sugiere que los caballos descansan de manera adecuada y no presentan señales de estrés acumulado.
Reflexión final sobre su nivel de cuidado
Los caballos destinados al tiro de calesas en Mérida suelen recibir revisiones veterinarias más frecuentes, descansos más planificados y cuidados más detallados que muchas mascotas urbanas; sin embargo, muchas personas y turistas no lo saben.
Los estudios sobre equinos de trabajo señalan que la condición corporal saludable, las interacciones humano-animal positivas y la supervisión veterinaria son elementos habituales en su manejo (4). De igual forma, la literatura sobre bienestar equino reconoce que cuando los animales tienen acceso a movimiento libre, compañía social y una dieta adecuada —condiciones presentes en muchos protocolos de trabajo urbano— su salud mental y física mejora notablemente (5).
Esta combinación de cuidados sistemáticos da lugar a que, en algunos aspectos, los caballos de calesa se encuentren mejor atendidos que animales de compañía que no reciben ese nivel de supervisión.
Ninguno de los autores de este documento ha sido pagado por ninguna instancia relacionada con los caballos caleseros de Mérida, ni por el Ayuntamiento ni por ninguna otra instancia de gobierno.
Lee la primera parte aquí: Los incomprendidos caballos caleseros de Mérida. Parte I
Referencias
- Tello Pasos et al. 2020b en Journal of Equine Veterinary Science https://doi.org/10.1016/j.jevs.2020.102966
- Tello Pasos y González Pech 2022 en Journal of Veterinary Behavior https://doi.org/10.1016/j.jveb.2022.06.003
- Tello Pasos et al. 2023 en Journal of Veterinary Behavior https://doi.org/10.1016/j.jveb.2022.11.006
- Romero et al. 2022 en Frontiers in Veterinary Science https://doi.org/10.3389/fvets.2022.1031192
- Krueger y Düpjan 2021 en Animals https://doi.org/10.3390/ani11061798

MVZ, MSc, PhD Pedro González
Profesor de Etología FMVZ-UADY
SNII-1, Orcid ID 0000-0001-7916-1832
https://www.researchgate.net/profile/Pedro-Gonzalez-Pech?ev=hdr_xprf
pedro.gonzalez@correo.uady.mx

EMVZ Marcela Navarrete González
Estudiante de Etología FMVZ-UADY
Universidad Autónoma de Yucatán
Estudiante de Etología
A23218037@alumnos.uady.mx
