¿Podríamos enfrentar una plaga global de hongos?
Me desperté con la noticia de que todos los cultivos en el mundo habían sido devastados por una plaga de hongos. Todas las redes sociales, los medios de comunicación y la gente en general estaban en pánico total. Se habla de pérdidas millonarias y muy probablemente haya hambruna en el corto plazo. Las primeras hipótesis hablan de que un glaciar en el Ártico se descongeló, liberando a un hongo patógeno de plantas, dispersándose rápidamente por el mundo y provocando la devastación total. Nada queda… todos los cultivos fueron dañados.
Un escenario posible si seguimos devastando el ambiente
Es posible imaginar un escenario así en el mediano plazo si continuamos con la devastación de nuestro ambiente. En esta dirección, un trabajo recientemente publicado por nuestro grupo de investigación evaluó unas bacterias que son capaces de inhibir el crecimiento de diversos hongos de interés comercial. Y lo más sorprendente es que repelen otros organismos que también son plaga de diversos cultivos, tales como la mosquita blanca. A continuación, te contamos la historia.
Bacillus velezensis Bac-9: una bacteria aislada del kéfir
Uno de los consorcios microbianos donde coexisten bacterias y levaduras es el kéfir, una bebida láctea fermentada que ha acompañado a la humanidad desde la era de bronce. De este consorcio, el grupo aisló e identificó una bacteria llamada Bacillus velezensis Bac-9. Lo interesante de esta bacteria es que, además de vivir en consorcio, es capaz de crecer sola y de producir compuestos que incomodan a muchos patógenos (Fig. 1).

Fig. 1. Ensayo de antagonismo de la cepa Bac-9 frente a Curvularia spp. (fila superior) y P. capsici (fila inferior), en medio papa dextrosa. (A) y (C) sin Bac-9, (B) y (D) con Bac-9.
En el trabajo recién publicado, se identificaron diversos compuestos que se conocen como péptidos no ribosomales, que no son otra cosa que péptidos que se sintetizan sin necesidad de la maquinaria ribosomal; es decir, lo hacen de forma independiente a los ribosomas. Estos compuestos se identificaron por métodos computacionales y algunos de los genes asociados se confirmaron por métodos de biología molecular.
Un trabajo integral que involucra el aislamiento y crecimiento de la bacteria, su secuenciación, anotación, identificación de los compuestos y su comprobación experimental, tanto contra hongos como contra mosquita blanca.
Bacterias como aliadas para combatir plagas
El trabajo representa un reto sustancial y muestra una pequeña parte de lo que puede ayudar un grupo bacteriano (no patógeno al humano ni a plantas) para controlar plagas en grandes cultivos. Entonces, imagínate: ¡combatir las plagas con bacterias! Eso significa que se pueden utilizar organismos como control biológico y que estos bichos terroríficos de series y/o videojuegos como The Last of Us podrían combatirse con un aspersor con la bacteria Bac-9 y/o sus derivados, en lugar de usar armas tradicionales o pesticidas químicos.
¿Qué falta por investigar?
¿Qué queda por hacer? Mucho trabajo todavía. Por ejemplo, aislar los compuestos, identificarlos de forma exhaustiva y, ¿por qué no?, producirlos a gran escala. Eso sí, falta que haya concientización para no seguir devastando el planeta, porque a pesar de todos los esfuerzos que se realicen para contender con las plagas, si se continúa con el ritmo del aumento de la temperatura global, por ejemplo, ninguna bacteria o esfuerzo científico será suficiente.
Referencia asociada Pérez-Rueda, E., Roblero-Aguilar, A., López-González, C. et al. Bacillus velezensis Bac-9, isolated from kefir, possesses antifungal activity and improves resistance of tomato plant against whitefly Bemisia tabaci. BMC Microbiol 25, 720 (2025).
La imagen destacada es una representación conceptual utilizada con fines ilustrativos.
Silvia Tenorio-Salgado
Se enfoca en la investigación en consorcios microbianos para la búsqueda de moléculas bioactivas con potencial biotecnológico. En la actualidad es profesor de asignatura.
Ernesto Pérez Rueda
Es investigador del Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas, sede Mérida, así como del Instituto de Biotecnología de la UNAM. Pertenece al Sistema Nacional de Investigadores Nivel III. Su área central está asociada a la bioinformática.
Gabriela Moreno
Es profesora del Instituto Tecnológico de Mérida.
